sábado, 2 de octubre de 2010

apuntes para seguir

Querida Alicia:

Sé desde donde estás en lo que estás, sé de tu pasión por la vida y por cada uno de los seres humanos de este planeta, de tu ocupación por los que vendrán. Conozco también toda la energía que estás dedicando a este proyecto y la calidad de presencia mantenida en todo este tiempo, sin dejar de estar a la escucha desde esa maravillosa libertad que te habita, que has conquistado palmo a palmo en el devenir de tu vida.
Lo que te zumba en la cabeza no es ajeno a todo esto y me parece interesante, mucho. Estás expresando lo que eres, nombrándolo. Tú sabes por experiencia que la reflexión sólo tiene sentido cuando acompaña a los hechos, en ese ir y venir de dar un paso hacia afuera y tres hacia dentro. Materializar cualquier proyecto exige unas concrecciones que hay que abordar: tener claro el qué, con quienes y con qué medios y también el cómo, aunque por el camino todo se vaya redifiniéndo y enriqueciendo pues se trata de procesos vivos. No es lo mismo hablar de complejidad, de sinergias...en teoría a vivirlo en proceso. La base de una teoría, de una escuela es la experiencia, vivencia, palabra, impacto de una presencia que nos marcó y no el pensamiento como origen. Tu disponibilidad ha sido un regalo, tú eres un regalo.
¿Cómo abordar esta aventura de la educación, que tanto nos ocupa cara a la formación de educadores, cuando todos sabemos que lo primero es ser persona y eso supone un camino a recorrer donde se ha trabajado la emoción, la acción y el pensamiento para alcanzar un desarrollo congruente. Y para ello hace falta entrega y disposición al riesgo. Es ofrecerse al encuentro. Como decía Martín Buber "Una persona aparece en el momento en que entra en relación con otras personas. La verdadera historia se desarrolla en relación de unos con los otros."Lo esencial de un educador es que tenga presencia y sea congruente, que no resulte un fraude. Estando presente reconoce el camino que el otro va a comenzar y que él ha recorrido ya en parte, a su manera, lo cual no se puede transmitir con palabras. Sólo la presencia da confianza y da la posibilidad de continuar, de saber que uno va bien. Está bien haber realizado un aprendizaje intelectual y formativo. Pero el verdadero educador debe arriesgarse a soltar lo aprendido y apoyarse en sí mismo. Quien educa es la persona para que cada uno pueda ser quien es y no imitar a nadie. Para ello no hay técnicas, solo actitud, y sólo pueden tener actitudes las personas enteras. El que se reconoce a sí mismo puede reconocer a otro, a los demás. La presencia y lo que sucede es lo único con lo que es posible trabajar. A este nivel, las estrategias y los jueguitos son pretensiones nada más. Sólo puede dar fuego quien lo ha encendido previamente. ¿Cómo enfocar el entrenamiento de un educador para que esté dispuesto a invertir sin esperar nada a cambio, es decir, renunciar a ver los resultados, trabajar sólo el momento hasta llegar al núcleo, a la esencia, como experiencia de libertad?
Sin duda lo que está en juego son las actitudes no las competencias. Para salir del bienestar neurótico en que estamos, hay que darse cuenta que lo extraordinario es poder vivir lo diario con sentido y pasión y la educación entonces volverá a ser placer. Y hoy vivimos una especie de intranquilidad en lo elemental donde todos los valores predisponen a la enfermedad. Sin embargo en toda crisis hay siempre elementos de curación y lo estamos viendo. ¿Cómo plantearse la educación en una sociedad donde los rasgos fundamentales son la insatisfacción y la incapacidad de vivir en paz?. La educación como control estamos viendo que no es una alternativa saludable, ejerce una agresividad sutil y es violentadora.
Todo esto para deciros como humildemente lo veo yo. Toda experiencia interesante ha de ser algo pequeñito y bien fundado, es decir vivo y muy sanito. Lo pequeño es la medida de lo humano y luego crece y crece. Lo grande es la aventura en que nos mete siempre la sombra donde cabe todo porque no se puede atender y está abocado inevitablemente a la locura.Seres disponibles que puedan implicarse plenamente, con un lugar de referencia, una economía transparente y bien resuelta y que dancen juntos en torno al mismo fuego, cada cual a su manera. Y para ello es necesario un discernimiento, un impulso y una decisión compartida. Y empezar a hacer camino con los mapas elaborados como apoyo técnico.
La verdadera preparación es el camino y el camino es la vida misma. Estoy hablando de un pequeño núcleo movilizador ¿Cómo, de qué forma? no lo sé. Lo que sí sé es que sin hechos toda reflexión se convierte en ruído o ilusión.
Un abrazo,


Lina

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